27 de noviembre de 2018
De la plaza al escenario
Un recorrido por la historia del freestyle argentino, desde sus comienzos, la explosión del movimiento y el panorama actual.
De la plaza al escenario

Por Manuel Buscalia

El origen

“Antes no había recursos, no había industria, era solo por las ganas”. En las palabras de Dtoke campeón internacional y bicampeón nacional de la Red Bull Batalla de los Gallos está el germen del origen de las primeras competencias de freestyle en nuestro país. “Las ganas” de ganar respeto, demostrar quién tiene las rimas más filosas, ser parte de una comunidad y compartir los valores del hip hop.  Así empezó todo, entre mediados de los 90 y principios de los 2000, cuando se formaron las primeras crews argentinas y varios grupos de amigos empezaron a juntarse en las calles a rapear y a compartir sus conocimientos sobre esta nueva cultura que venía de Estados Unidos. Ahí surgieron nombres como Mustafá Yoda –bicampeón nacional de freestyle- que con el tiempo quedarían inmortalizados.  

A fines de 2002, el estreno de 8 Mile, la película que cuenta la historia de Eminem y sus comienzos en las batallas, sirvió como un empujón para que más personas conocieran este nuevo movimiento y le prestaran más atención. “Esa película impulsó todo”, dice el Misionero, el host –presentador– más famoso de las batallas en toda Latinoamérica. “Tengo recuerdos muy lindos, era muy chico el movimiento, había poca gente”, dice Dtoke sobre los inicios. “Llenar un  lugar de doscientas o trescientas personas era un sacrificio tremendo, por eso mucho se desarrollaba en las plazas que era gratis y la gente se podía acercar a mirar”.

Con el tiempo empezaron a surgir competencias mejor organizadas y de mayor nivel. “Las primeras que se hicieron eran en el Abasto en 2008 más o menos, Hip Hop Abasto se llamaban”, dice el Misionero.  “Hacíamos el formato con beatbox. Venían de todos lados a competir ahí. Después se hicieron todas las otras. Es una data que muy poco conocen pero ahí fueron las primeras. Los que están desde esa época saben”.

En el 2009 la estación de Claypole -en el partido de Almirante Brown- se convirtió en la sede de unos de los eventos más famosos para los freestyleres, Halabalusa. “Al principio éramos doce y terminamos metiendo trescientas, cuatrocientas personas”, recuerda Dtoke. “Empecé viendo las batallas del Hala”, dice Muphasa, ex organizador del Quinto escalón y conductor de ‘Damn!’ en Vorterix. “Para mí fue como el potrero, la cuna máxima de esta nueva generación”.

 Con el paso de los años, los encuentros en las plazas se volvieron cada vez más populares. Eso fomentó el nacimiento de más competencias como A Cara de Perro Zoo y Las Vegas, entre otras. “Aumentó la convocatoria, los eventos se retroalimentaban entre sí”, afirma Dtoke. “Fueron evolucionando en todos los aspectos, desde el vocabulario hasta las técnicas para rimar”, agrega el Misionero.

Hubo un acontecimiento que marcó un antes y un después en el freestyle argentino. En 2013, Dtoke se coronó campeón internacional de la Red Bull Batalla de los gallos –luego de tres años sin finales internacionales- y se convirtió en la esperanza para todos los aspirantes que soñaban con triunfar en esta disciplina. “Era la prueba de que  cualquier pibe de barrio que pusiera la disciplina y el entrenamiento que había puesto el Dto podía tener una carrera internacional, empezar a viajar, hacerse conocido y gozar de cierta proyección que hasta ese momento era impensable”, dice Muphasa. 

 

La explosión 

Un año atrás del triunfo  de Dtoke , Ysy-A, por ese entonces conocido como Alejo –un joven de 13 años fanático del Halabalusa-, había decidido organizar su propia competencia en Parque Rivadavia, el Quinto Escalón. El resto de la historia es conocida. Muphasa se sumó a Alejo y juntos sentaron las bases de lo que se convertiría en la batalla de rap más importante de habla hispana. “En ese momento no lo pudimos disfrutar, estábamos muy concentrados en acompañar el crecimiento”, dice Muphasa. “Era muy distinto a la época en la que yo competía. Cuando se volvió un fenómeno fue también gracias a que cambiamos muchas cosas en cuanto a organización, mejoramos la manera de filmar, de subir los videos, empezamos a armar un equipo de comunicación”.

En el Quinto comenzaron volverse conocidos algunos competidores, que llegaron a tener una masividad inesperada cuando la competencia empezó a captar público externo al movimiento. Así fue como las épicas batallas de Wos, Duki, Paulo, MKS, Replik, Lit Killah, Trueno, Dani y Ecko, entre otras, llegaron a tener millones de reproducciones en Youtube.  “Era como estar en el Coliseo Romano”, dice Juan Ortelli, director de Rolling Stone, jurado y especialista en batallas de rap y hip hop. “el grito de la gente te hacía sentir en el ojo del huracán”. 

“Era un evento que había tomado mucha fuerza y alcance, le servía mucho a un freestyler estar ahí”, recuerda Dtoke sobre el Quinto. “Los pibes llegaron a alcanzar un nivel increíble”. “Siempre fue un lugar donde me sentí muy respetado, agrega Ortelli,  a diferencia de otras competencias y organizadores, Alejo y Muphasa trajeron la onda de respetar a los mayores, a los que habíamos estado antes en la cultura”. 

 

El paso del Freestyle a la música 

Después del Quinto Escalón, muchos de los competidores que fueron los “protagonistas”  de la competencia, decidieron abandonar las batallas para dedicarse a la música a tiempo completo. “Lo que hicieron fue trasladar su talento a otras áreas”, dice Ortelli. “El caso más concreto es el del trap pero también están los que eligieron el boom bap y otros ritmos dentro de lo que es el hip hop para hacer sus canciones.  No es una historia nueva, era la vieja premisa de los batalleros de cuando esto empezó a principios de los 2000, batallar como un lugar de exposición para después hacer  tus canciones. 

“Muchos MC´s decidieron dejar de subirse al escenario un fin de semana a poner en juego su reputación y optaron por un camino menos riesgoso, quizás de mayor profundidad artística, que es la música”, agrega Muphasa. “Una cosa no quita la otra, a mí me pone muy contento que muchos de los pibes que estuvieron en el Quinto puedan vivir de la música y no me parece una mala decisión para nada”.

El panorama actual

“Gracias a la exposición del Red Bull y el Quinto surgieron muchas movidas nuevas”, dice el Misionero.  Por su lado, Muphasa afirma que “se metió mucha gente a habitar un circuito que hasta cierto momento fue bastante sectario”, y agrega: “creo que hay un valor enorme en que Quinto haya explotado para toda la escena. A partir de ahí hubo eventos todos los días en toda Argentina, algo que se calmó un poco ahora.

Entre las competencias actuales más destacadas que surgieron después del Quinto están la FMS y Misión Hip Hop en Argentina y la DEM Battles en Chile. “La FMS propone una profesionalización y un rigor deportivo que hasta el momento no se había visto”, dice Muphasa. “Algo que no hubiera sido posible si no hubiésemos pasado por todo el recorrido previo. Toda esa explosión fue vital para la profesionalización”. “Para mí lo mejor del país está ahí, sin desprestigiar a la gente de las plazas, que tienen la posibilidad de juntar puntos para entrar”, afirma Dtoke. “La liga está dándole un formato nuevo a esto, suma mucho al país y creo que va a seguir creciendo”.

Con respecto a Misión Hip Hop -organizada por el misionero- es una competencia en donde hay lugar para chicos sub 15 y que fomenta la incorporación de las mujeres al freestyle. “Es un espacio familiar, en donde nos preocupamos mucho por el ambiente y el cuidado, tanto del público como de los competidores”, dice el Misionero sobre el evento que continuará en 2019.

“La que más me gusta es la DEM porque  me parece que es la que un poco recogió el guante del Quinto”, dice Ortelli. “Tiene que ver con esa cosa de cómo se vibra un lugar de familia, aunque eso no implica que sea un lugar apto para todo público o todas las edades. Pero sí es un lugar de pertenencia muy grande”, agrega Ortelli que viajó a Chile para ser jurado en la competencia a principio de este año. “Ellos estaban contentos de conocer a alguien en contacto con el Quinto, fueron súper amables, estaban tratando de aprender todo el tiempo”.

Los nuevos referentes

“Los competidores del Quinto no desaparecieron pero sí muchos necesitaron cambiar de nombre”, dice Ortelli. “Afrito y Mamba por ejemplo, que eran del stardom de la competencia sin ser los que hoy se recuerdan como estrella, pero ganaron batallas. Ahora Afrito se hace llamar Rodrigo, que es su nombre de pila. Y Mamba que estuvo haciendo unos viajes, volvió con todo un look medio Hendrix y se puso de apodo Kumtur, que es como le dicen a los cóndores dentro de la columna andina. Esto me parece muy simbólico del cambio de piel forzoso que implicó el cambio del Quinto para los competidores”.

“Lleva tiempo el desarrollo”, dice Dtoke. “No solo las habilidades, sino la figura en la escena. Hay gente que salió del Quinto que sigue compitiendo, gente nueva de otras plazas que tienen buen nivel. Pero tiene que haber un pasaje de ese talento en la calle al escenario”. “Hay un montón de nuevos exponentes, un recambio fuerte”, afirma el Misionero. “Están Replik, trueno, el mismo Wos por supuesto y Zaina”. “El que más sobresale es Zaina”, afirma Ortelli. “Es un nenito que terminó siendo campeón del último cruce de campeones y una de las estrellas de Misión Hip Hop”.

Si querés ser parte de la historia, no te pierdas este 9 de diciembre la Final Internacional de Batalla de los Gallos... Miralo por redbull.tv/batalla

 

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