12 de abril de 2016
Puerto Rico 2005: La primera final (Parte I)
El periodista y jurado internacional Juan Ortelli nos cuenta sobre la primera Batalla de Los Gallos y su trasfondo.
Puerto Rico 2005: La primera final (Parte I)

Tras el éxito de 8 Mile, Red Bull invitó a los mejores freestylers de habla hispana a un archipiélago en el Caribe y los puso a competir en un torneo salvaje por el título de campeón. Lo que pasó en ese club gallístico cerca del viejo San Juan cambió al rap en español para siempre

Por Juan Ortelli



“Freestyle, te lo meto en el momento”, dijo Frescolate y señaló a los MCs de otros países que habían perdido en las rondas anteriores, sentados a un costado en la gallera. Después de dar cinco réplicas en la final, el jurado había decretado un último minuto con definición por muerte súbita. “Un MC, dos MCs, tres MCs…”, contó Frescolate, y se detuvo con espectacularidad justo antes de soltar el punchline, su remate, con un delivery teatral que resultó perfecto. Se volvió de pronto para quedar frente a su contrincante, Eric El Niñode México, y apuntándolo con el dedo dijo: “Un intento”

Los gritos y las risas taparon todo hasta que sonó la campana. Muy cerrada hasta ese momento, la primera Final Internacional de Red Bull Batalla de los Gallos terminó con un fallo unánime. Ocho MCs de siete países habían competido en rimas, improvisando uno contra uno esa noche calurosa del 2 de octubre de 2005 en el Club Gallístico de San Juan, un verdadero estadio para riñas de gallos en Puerto Rico. Y el argentino Frescolate, de 23 años, vestido con una gorra Dry-Fit, pantalones anchos y una campera Tribal de mangas cortas, acababa de convertirse en el primer campeón de freestyle en español.

Dobleache, que fue jurado en esta histórica batalla, recuerda ahora: Frescolate tenía las ganas, tenía el talento y, de alguna manera, tenía claro que no iba a salir de allí sin el premio”.


Presentacion de Frescolate en Puerto Rico - Cortesía del canal de YouTube frescolate


Frescolate llegó solo a Puerto Rico y se sintió perdido. “Llegué al aeropuerto de noche, tarde, y no entendía nada”, dice Frescolate, que fue el último de los competidores en aterrizar en la isla. El mundo era un poco diferente en 2005: George W. Bush era el presidente de Estados Unidos, Sadam Husein y Michael Jackson estaban vivos, el Papa Francisco todavía se llamaba Jorge Mario Bergoglio, y YouTube, la llave para entender la explosión del freestyle de la última década y el mayor aporte del año 2005 a la cultura pop, era una empresa que tres ex empleados de PayPal acababan de fundar en San Bruno, California. 

Cuando Frescolate encontró a alguien de la organización en el aeropuerto, lo primero que le preguntó fue: “¿Vino el de España?”. “Me respondieron: ‘Sí, ya están todos’”, sigue él. “Pero al que yo estaba esperando de España era Zatu.” 

La Batalla de los Gallos era un acontecimiento muy importante en aquel momento, algo que no se podía dejar pasar. Apalancado en el éxito de 8 Mile, el film semi-autobiográfico de Eminem, de 2003, donde el rapero blanco de Detroit compite para ganar el respeto en su comunidad (él mismo había sido un legendario freestyler de batalla en Estados Unidos, al promediar los 90), el nuevo evento de Red Bull les daba ahora a MCs de Latinoamérica y España la posibilidad, por primera vez en la historia, de medirse en un torneo. 

También les daba exposición masiva instantánea. “Muchos hablan, pocos riman, sólo los mejores improvisan” era el claim del evento y atraía tanto a freestylers anónimos como a MCs estrellas del hip-hop en español, como Zatu de los sevillanos SFDK, que compitió y ganó ese año en la final de España.

Pero desde el inicio fue una movida controversial. “Mucha gente en la escena se preguntaba: ‘¿Qué hace una multinacional acá’”, recuerda Dobleache, que en aquella época dirigía la revista Hip Hop Nation en España. Los fans discutían en los foros, y mientras iban apareciendo los candidatos de cada país una alarma se había encendido en la escena. “Es bueno que se sepa”, dice Dobleache, “que desde que esto empezó, las batallas despertaron temor en los artistas”.

Zatu finalmente no fue a Puerto Rico, acusando tener problemas de agenda. De España estaba Ehler Danloss, que había salido segundo en su país. Había dos locales, Tek One y Tito Yangun representante hispano de Estados Unidos, Al Stylo; Nice & Smooth de Colombia y Crooklyn de República Dominicana. Estaba Eric El Niño, al que la marca había elegido sin hacer ningún evento; el año anterior, en 2004, El Niño había ganado una batalla organizada por EMI para el lanzamiento del disco To the 5 Boroughs, de los Beastie Boys, en el D.F. Y estaba Frescolate, que como los otros siete competidores también había visto 8 Mile.

Hijo fantasioso del dueño de una tienda de videos de Burzaco, en el sur de Buenos Aires, Sebastián Paoli había crecido obsesionado con el cine de Hollywood. A los 19 ya tenía un nombre en el circuito de b-boys sudamericanos (se lo conocía como Fresh) y había conseguido un par de títulos cuando su abuela murió de forma repentina. Esto gatilló algo en él, que dejó de bailar y convirtió el freestyle en su principal método de descarga emocional y su obsesión a tiempo completo. Los siguientes cuatro años perfeccionó un estilo de freestyle que iba a ser su marca, un blend de métricas del rap español de la época (SFDK, VKR, Violadores del Verso), gags de dibujos animados, ruidos de cosas estilo McPhantom y la tenacidad de un atleta de alto rendimiento. 

Cuando Frescolate se enteró de que Zatu no iba a competir (“Le hacía ilusión enfrentarse a él”, dice Dobleache. “Pero en realidad lo que le hacía ilusión era derrotarlo”), eligió dos nuevos favoritos: El Niño y Tek One.

*Este texto es la primera entrega de la historia de la RBBDLG 2005. Busca en los próximos días la segunda parte en este sitio.


Lo mejor de Frescolate en Puerto Rico - Cortesía del canal de YouTube frescolate


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